El artista soviético El Lissitzky (1890-1941) fue una de las figuras de vanguardia, más importantes del siglo XX. Hoy podemos ver su obra recogida en una notable variedad de materiales que incluye libros y diseños de periódicos, la correspondencia completa enviada a su esposa, Sophie Lissitzky-Küppers, fotografías de las exposiciones de sus diseños, sus dos libretas de direcciones personales y manuscritos adicionales relacionados con su vida y el trabajo revolucionario que desarrolló, como comunista militante.
La carrera de Lissitzky estuvo profundamente marcada por la política y la agitación social de principios del siglo XX. Él siempre buscó crear obras de arte audaces y de gran impacto transformador, que mejor representasen las causas en que creía.
Como artista, en su juventud, Lissitzky ayudó inicialmente al movimiento constructivista, influido por Vladímir Tatlin desde su conocimiento de la cultura judía rusa, el estudio de la arquitectura y los ornamentos de las sinagogas le sirvieron para ilustrar sus primeros libros en yiddish.. Su compromiso permanente con el arte abstracto se inició a principios de 1920, poco después conoció al artista Kazimir Malevich, el cual le influye de forma determinante en el futuro de composición artística, con él lidera el grupo artístico suprematista UNOVIS, donde desarrolló una serie suprematista con variante propia, los Prouns.
Al establecerse en Berlín en 1921, Lissitzky se inspiró en la utopía del internacionalismo para embarcarse en una búsqueda de un vocabulario pictórico personal que con el tiempo sería universal. En sus últimos años, Lissitzky habló de un impuesto social de misión propia, el cual requería de un alineamiento de sus objetivos artísticos y los objetivos del Estado soviético.
Fue profesor de diseño de interiores, metalurgia y arquitectura en VKhUTEMAS puesto que mantendría hasta 1930, de esta época data su proyecto para la tribuna de Lenin y el rascacielos llamado Wolkenbügel.
Su arte muestra con claridad como el poso político de los principios del contructivismo y el futurismo le van cimentando como artista y agitador político y él lo plasma en imágenes visuales y medios artísticos, como ejemplo de transformación artística e intelectual sirva el siguiente, la imagen de la mano sin cuerpo aparece por primera vez en el trabajo de Lissitzky como la mano de Dios en una ilustración de libros de 1919, la misma regresa transformada como la mano del artista en el Constructor (Autorretrato) de 1924, o en su publicidad de tintas Pelikan..
Un lugar destacado merecen sus diseños de libros, carteles, litografías, y fundamentalmente la exposición Espacios Soviéticos, esta última sirve tanto como elemento arquitectónico, como símbolo visual.
El libro como un objeto dinámico es un tema al que acude en varias ocasiones y del que opina lo siguiente: “En contraste con el arte monumental de edad”, señala, “[el libro] se va al pueblo, y no ha permanecido como una catedral en un solo lugar esperando a que alguien se le acercara.”, considera el libro como una “unidad de la acústica y la óptica” que requiere la participación activa del espectador, y, más que con cualquier otro medio, encontró en el libro su “monumento del futuro.”
Su última obra se editó en 1941, era un cartel de propaganda soviética que instaba al pueblo a construir más tanques para la lucha contra la Alemania nazi.

